Julio Trenas (Periodista)

         

Conviene no olvidar la doble vocación de Rafael Botí. Su doble carrera de músicopintor mantiene un cierto equilibrio. Se llega a decir, no sin ingenio, que la verdadera música de Botí «está pintada» y, en lugar de lienzos, enmarca partituras. Nos encontramos con un plástico de largo ciclo creador, sin interrupciones en su decurso, enriquecido estilísticamente por la propia experiencia. Distinciones, premios y homenajes –entre ellos la Medalla al Mérito en las Bellas Artes– tachonan el largo ciclo creador de Rafael Botí. Pintor de Jardines, de rincones urbanos, de amplios panoramas naturales, Rafael Botí trasciende en sus cuadros una geometría sutil abierta a la forma y el color, conjugados en musical acorde.

JANO, FEBRERO DE 1968.  

Desde mi estudio (Madrid), 1990. 81 x 116 cm.

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