Carlos Galbeño González (Alcalde Torrelodones)          

La obra de Rafael Botí representa la esencia de la pintura contem-poránea, la fusión de colores y la plenitud del espíritu; la primacía de la percepción sensorial, los perfumes y caricias de la brisa de su Córdoba natal, pero también, en su última etapa pictórica, la natu-raleza en movimiento de los paisajes de su pueblo adoptivo, el Torrelodones que acogió la madurez de su proyección artística y que le rinde homenaje, porque nadie como él plasmó sus paisajes, su luz y su explosión de matices serranos con la riqueza de tonali-dades que sólo y genuinamente una retina privilegiada como la su-ya, uno de los grandes de nuestro tiempo, supo captar.

Sentimiento y sensibilidad se funden en la paleta y pincel del artista para que Torrelodones brillara con esplendor inusitado y se revela-ra a sus pobladores desde los orígenes de su patrimonio natural en estado puro.

El Torrelodones de Rafael Botí es el Torrelodones que cautiva a sus moradores, orgullosos de paisajes como los que esta figura tan emblemática modeló en sus lienzos, imbuidos del atardecer, de los parajes y rincones de nuestro pueblo, reflejado en la viveza de sus ojos, de su expresión, de su vigor intelectual y artítico.

Poeta, músico y pintor, vivió dedicado al arte provocando emocio-nes que trascienden los sentidos con su reinterpretación de la reali-dad. Sólo con esa clarividencia el ingenio puede forjar imágenes tan fieles de una tierra y su cromatismo intrínseco. Sorprende el protagonismo de la claridad en sus óleos, la presencia de los colores tan característicos de Torrelodones, de su vegetación, del horizonte, desdibujándose con la gama de azules inherente a los matices tan variopintos que, visto desde Torrelodones, el cielo de la Sierra nos regala.

Fue y es Rafael Botí ejemplo de quien elige Torrelodones para vivir, trabajar y descansar; ese Torrelodones que abre sus brazos y aco-ge al que aquí recala, que se siente, al igual que nuestro artista más reconocido, como si siempre hubiera sido torrelodonense; un torrelodonense más que vivió a caballo entre Córdoba y la puerta de la sierra madrileña, en un municipio que le inspiró y le siente como vecino ilustre; en una tierra que reivindica su beldad a través de su obra.

Paisaje de Torrelodones es quizá la obra que por excelencia define la etapa pictórica que coincidió con las estancias de Rafael Botí en nuestro municipio. Fue donada por el hijo del artista a los vecinos de Torrelodones y preside el edificio de la Alcaldía como muestra de orgullo y reconocimiento de todo un pueblo para con este genio de la pintura del siglo XX, que ha ennoblecido con la viveza de sus trazos la intensidad de sus contrastes.

Carlos Galbeño, Alcalde de Torrelodones, hace entrega al hijo del pintor el premio Vertice 2004 en su XIII aniversario.

Con José Lapayese del Río en la Sala Santa Catalina del Ateneo de Madrid en 1978.

?>