Fuensanta García de la Torre (Directora del Museo de Bellas Artes de Córdoba)   

 

      

La vinculación de Rafael Botí con este Museo de Bellas Artes se remonta hasta 1910, fecha en que empieza sus estudios de música y pintura en el edificio del antiguo Hospital de la Caridad, que compartían en esos años el Conservatorio y el Museo junto a otras instituciones culturales.

Música y pintura marcaron desde entonces la vida de este cordobés ausente de su ciudad desde hace casi ochenta años. Pero es ésta una ausencia más física que real. Córdoba está aún presente en Botí de una forma insistente, todo en su casa madrileña y en sus conversaciones vuelve a Córdoba, a sus calles, a sus amigos, a las salas del museo donde casi niño iniciaba sus tanteos artísticos, y cuyos recuerdos volvieron en 1990 al recrear de nuevo la fuente del Patio del Museo en una pintura que evoca las numerosas horas pasadas en él.

Esta presencia de su ciudad natal será, además, recurrente en la pintura de Rafael Botí, quien en 1970 manifestó que «Córdoba tiene tres colores fundamentales: el blanco de la cal, el ocre y el azul», colores que insistentemente llevará a las múltiples visiones de la ciudad realizadas a lo largo de su prolongada trayectoria artística y reflejados en muchos de estos «Momentos Cordobeses», dieciocho de los cuales se presentan en esta exposición que celebramos dentro de los actos conmemorativos del 150 aniversario de la fundación del Museo de Bellas Artes de Córdoba.

Una vez más la colaboración entre coleccionistas privados y mu-seos hace posible el acercamiento a obras que habitualmente están alejadas de la contemplación pública y cuyo conjunto sólo vuelve a reunirse con ocasión de estas exposiciones temporales. A la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura y Medio Am-biente y a la Empresa Pública de Gestión de Programas y Activida-des Culturales y Deportivas de la Junta de Andalucía, que han he-cho posible esta muestra y a Rafael Botí que –junto a la constancia de su hijo– tanta ilusión ha manifestado en la organización de la misma, agradecemos el esfuerzo.

Fuensanta García de la Torre, 1994.

 

85 años después

Hace ochenta y cinco años –recién cumplidos los nueve– que me matriculé en el Conservatorio de Música, el cual estaba ubicado en la primera planta de este Museo donde hoy vamos a inaugurar una exposición de mis obras sobre temas cordobeses.

Quiero dedicar esta muestra a los primeros maestros que tuve: don Julio Romero de Torres, en la Escuela de Artes y Oficios, y a don Cipriano Martínez Rücker, en el Conservatorio.

También quiero hacer extensivo este recuerdo emocionado a mis paisanos-artistas que ya desgraciadamente no se encuentran entre nosotros y a los que admiré y me enorgullezco de haber sido su amigo: Francisco Aguilera Amate, Ricardo Agrasot, Juan Bernier, Pedro Bueno, Rafael Castejón, Victoriano Chicote, Antonio de la Haba «Zurito», Ángel López-Obrero, Antonio Merlo, Manuel Medina González, Enrique Moreno «el Fenómeno», Rafael Ortí, Dionisio Ortiz Juárez, José Manuel Rodríguez López, Antonio Rodríguez Luna, Rafael Romero de Torres, Francisco Zueras y a todos los «amigo-tes» de las tertulias de La Perla, del Café Suizo y del Círculo de la Amistad.

Un abrazo muy fuerte para todos y ¡hasta pronto!

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DEL CATÁLOGO DE LA ÚLTIMA EXPOSICIÓN DE RAFAEL BOTÍ CELEBRADA EN VIDA DEL ARTISTA: MUSEO DE BELLAS ARTES DE
CÓRDOBA, 1994.

Con Fuensanta García de la Torre. 1990.
 
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El pintor en 1927.
 
 
 
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